Hace una semana de la aciaga noche del solsticio de verano.
Mashal Azhar volvió al bosque tras ser perseguido durante un par de días por una horda de Mayirenses que le acusaban de haber invocado al demonio. Allí se encuentró con el cantabro al que Guillermo llama "el maldito", el cual le lleva a el claro donde se ha establecido y en el que ha creado su propio espacio mágico allí donde las fuerzas de la naturaleza le indicaron.
Por su parte, Pedro "el Matamarranos" por fin fue soltado del cepo de la plaza de San Salvador donde todas las noches recibía alimento, comida y atenciones de Guillermo el furtivo, que a su vez pasaba las noches recogido por el bueno de Isidro y su mujer María. Que si bien ya estaban entrados en años, no tenían hijos y agradecían la compañía de un buen mozo, en especial si les ayudaba con la huerta de la Vega.
Maltrecho y dolorido Pedro es llevado al monte por Isidro y Guillermo. Donde se encuentran con Mashal y el cántabro.
Al entrar en el claro sorprenden 6 grandes bloques de piedra formando una especie de estrella junto con un roble milenario. Detrás de éste, y bordeada por un arroyo varias entradas a una cueva con aspecto de puerta y ventanas de aspecto salvaje y a la vez acogedor.
Sobre el primer árbol, una inscripción ininteligible para cualquiera con aspecto de conjuro de protección:
El lugar rezuma magia, respeto, vida, vegetación y armonía; como si una antigua deidad lo hubiera colocado allí antes de que el hombre lo pisara.



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ResponderEliminar-Vaya parece que al final hemos encontrado por fin el sitio adecuado, o más bien el sitio a venido a nosotros. En cualquier caso, el lugar es cuanto menos... agreste. Quizás pudiésemos considerar acondicionar un poco la zona si el "el maldito" nos lo permite, al menos buscar un lugar en las inmediaciones donde acomodarnos. No es que su cueva no resulte acogedora, pero no me gustaría importunarle con nuestra presencia.
ResponderEliminar- Por cierto estas runas resultan de lo más interesante me gustaría saber un poco más acerca de ellas....
Había sido una semana larga, muy larga... Aunque los últimos tiempos, desde que estos desgraciados se habían metido en el bosque, también lo habían sido... Ya se debería empezar a acostumbrar.
ResponderEliminarEstas noches dió alimento a Pedro. Rezaría porque con tanto estar en el cepo le hiciera recapacitar aunque se contentaba con que su furia innata no creciera.
Por fin llegaron al hogar del Maldito. Escuchó en silencio las palabras de Mashal mientras veía el lugar.
- Yo necesito un lugar donde poner la despensa.
A Isidro y María esta semana les había ayudado con la huerta pero les había dejado el almacén perfecto, además de haberles dado unos consejos inestimables para poder sacar el máximo partido a los alimentos. Aquí había que hacer algo parecido.
Postdata, las runas son reales y el texto también lo es...
ResponderEliminareste es mi casa. si no gusta el bosque es grande para encontrar el vuestro, mientras esten aqui respeto. no querer ver gaia enfadada. poder hacer hogar fuera de circulo. vienen tiempos oscuros. Aldiz aldatzen garela sentitzen dut...
ResponderEliminar-Si por supuesto, quizás Guillermo que también está acostumbrado a los bosques pueda construirnos algo por aquí cerca donde podamos permanecer ya que la cueva es algo pequeña para alojarnos a los cuatro.
ResponderEliminarLes comento a mis compañeros mientras pienso para mí:
**Manda huevos en las que me veo... si pudiera me estaría yo aquí perdido en el bosque, con lo bien que estaría yo en Mayerit con el colegio de Astrónomos con gente civilizada y me las tengo que ver aquí, con el tipo este que no sabe ni hablar y el jodido Matamarranos que va por ahí matando judíos, estos cristianos están locos les salvas y encima te quieren linchar...**
-No te preocupes, percibo la magia en estas piedras y no haría nada para perjudicar las energías que aquí fluyen.
- Vale. Miraré qué puedo hacer para alojarnos.
ResponderEliminarClaro que él no sabía todavía que en vez de sitio para tres, sería sitio para cinco (contando a la joven pareja).